
Los investigadores volvieron a analizar un ensayo de campo de 14 años de duración realizado en Bolivia. Midieron la biomasa y el carbono orgánico del suelo (SOC) en cinco sistemas de cultivo de cacao. Entre ellos se incluían monocultivos convencionales y ecológicos, sistemas agroforestales convencionales y ecológicos, y sistemas agroforestales de sucesión (SA). El carbono de la biomasa aumentó en todos los sistemas entre 2011 y 2022. En 2022, los sistemas agroforestales habían más que duplicado el carbono de la biomasa presente en los monocultivos. El sistema agroforestal sucesivo (SA) alcanzó las 66,2 t C/ha. El sistema agroforestal orgánico (OA) alcanzó las 55,4 t C/ha. El sistema agroforestal convencional (CA) alcanzó las 52,8 t C/ha. Ambos monocultivos se mantuvieron en torno a las 26 t C/ha.
Los árboles de cacao, por sí solos, almacenaban más carbono en los monocultivos que en los sistemas agroforestales. Sin embargo, los árboles de sombra compensaban esa diferencia. Estos aportaban entre 60 y 72% del carbono total de la biomasa en los sistemas agroforestales. Las reservas de carbono del suelo (SOC) mostraban un panorama diferente. El SOC total (0-50 cm) no presentó diferencias significativas entre los sistemas ni en 2010 ni en 2020. No obstante, el carbono de la capa superficial del suelo aumentó más en los sistemas agroforestales que en los monocultivos. Tanto en CA como en SA se observaron aumentos significativos del SOC de la capa superficial del suelo entre 2010 y 2020.
El manejo ecológico no tuvo ningún efecto significativo ni sobre la biomasa ni sobre las reservas de carbono orgánico del suelo. Esto se mantuvo en todas las comparaciones. En 2022, la biomasa y el carbono del suelo combinados alcanzaron su máximo en SA, con 135 t C/ha. OA le siguió con 132 t C/ha. CA alcanzó las 113 t C/ha. Los monocultivos quedaron rezagados, con 103 t C/ha (ecológicos) y 83 t C/ha (convencionales).