Año2010
LibroBiodiversidad y ecología en Bolivia
AutoresMilz J.

La agroforestería sucesional supera al monocultivo en rendimiento, salud y suelo

Los investigadores convirtieron una hectárea de monocultivo de naranjos en Alto Beni (Bolivia) en un sistema agroforestal sucesional (SAFS) a partir de 1996. El equipo plantó árboles, palmeras y otros cultivos entre las hileras de naranjos existentes para imitar la sucesión del bosque tropical. Los agricultores podaban los árboles con regularidad para devolver materia orgánica al suelo.

El SAFS redujo significativamente la incidencia de la mosca de la fruta en comparación con el monocultivo cercano. La caída de frutos disminuyó notablemente en las parcelas agroforestales. El rendimiento de naranja por árbol aumentó en el SAFS, tanto en número de frutos como en peso. El contenido de azúcar se mantuvo igual en ambos sistemas.

Los análisis del suelo revelaron niveles mucho más elevados de humus, nitrógeno y fósforo en las parcelas del sistema SAFS. El sistema también desarrolló una zona radicular más profunda. Los investigadores atribuyeron estas mejoras al aporte anual de ramas podadas, que proporcionaron energía derivada de la lignina a los organismos del suelo.

Un inventario forestal de 2007 registró más de 60 especies arbóreas pertenecientes a más de 20 familias dentro de la parcela SAFS. Los naranjales vecinos en monocultivo mostraron signos de enfermedad y deficiencia nutricional entre los 20 y los 25 años de edad. La parcela SAFS no mostró ese deterioro tras 20 años. Las proyecciones estimaron 188 m³/ha de madera disponible a los 20 años, además de cosechas continuas de fruta, cacao, café y pimienta.

El estudio concluye que la escasa biodiversidad y el suministro deficiente de energía —y no una sola plaga o enfermedad— provocan el colapso del monocultivo. La siembra diversificada y sucesional restaura simultáneamente la fertilidad del suelo y la salud de las plantas.

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