
Los investigadores compararon cuatro sistemas de cultivo de cacao en Bolivia. Entre ellos se incluían monocultivos convencionales y ecológicos, así como sistemas agroforestales convencionales y ecológicos. Midieron las reservas de carbono, la caída de hojarasca y los residuos de poda a lo largo de siete años. En 2015, los sistemas agroforestales albergaban una cantidad de carbono en la parte aérea mucho mayor que los monocultivos. La agrosilvicultura alcanzó los 26 Mg C/ha, mientras que los monocultivos solo alcanzaron entre 7 y 8 Mg C/ha. Los árboles de sombra fueron los responsables de esta diferencia, ya que aportaron hasta 47% del carbono total en las parcelas de agrosilvicultura.
Los propios árboles de cacao contaban una historia diferente. Creecían más rápido en los monocultivos que en los sistemas agroforestales. En 2015, la biomasa de cacao en los monocultivos superaba en 1,5 veces a la de los sistemas agroforestales. Es probable que la sombra y la competencia ralentizaran el crecimiento del cacao en los sistemas mixtos.
La caída de hojarasca seguía la densidad arbórea. Los sistemas agroforestales produjeron una cantidad significativamente mayor de carbono procedente de la hojarasca que los monocultivos. El tipo de gestión —ecológica o convencional— no supuso ninguna diferencia en este aspecto. Los residuos de poda aportaron aún más carbono que la caída de hojarasca. Los residuos aportaron más del doble de carbono que la caída de hojarasca en todos los sistemas. Los árboles de sombra del género Erythrina fueron los principales responsables de esta aportación en las parcelas agroforestales.
Los flujos de nitrógeno también favorecieron a la agrosilvicultura. Los residuos de poda aportaron hasta 10 veces más nitrógeno que la aplicación de fertilizantes sintéticos. Los árboles de sombra leguminosos aportaron aproximadamente la mitad de este aporte de nitrógeno en los sistemas de agrosilvicultura. El manejo ecológico y el convencional no mostraron diferencias significativas en el almacenamiento total de carbono. Esto se mantuvo tanto en los sistemas de monocultivo como en los de agrosilvicultura.